EL DECENIO DE LAS NACIONES UNIDAS DE LA AGRICULTURA FAMILIAR EN RESPUESTA A LA CRISIS GENERADA POR LA COVID-19

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En la crisis generada por la COVID-19, el fortalecimiento de la Agricultura Familiar debería ser más que nunca una prioridad.

La Covid-19 ha destacado la necesidad imperiosa de contar en los países con sistemas alimentarios locales y resistentes a las perturbaciones mundiales y locales y ha puesto de relieve la fragilidad de muchos sistemas agrícolas, ya amenazados previamente por la inseguridad alimentaria.

La crisis de la Covid-19 está afectando de forma muy importante a las y los agricultores familiares, que están particularmente expuestos a los efectos de las pandemias. Los agricultores y agricultoras familiares están enfrentando dificultades en el acceso a insumos para la producción (escasez en el suministro de insumos agrícolas e incremento de los precios de algunos insumos y carburantes); las restricciones temporales de movimiento dificultan su acceso a los mercados, generándose a su vez problemas para la conservación de aquellos productos cuya comercialización no ha sido posible (falta de sistemas de refrigeración y almacenamiento); además, su acceso a los mercados puede verse disminuido debido a los cambios en el comportamiento de los consumidores, el cierre de los mercados  agrícolas y otros canales de comercialización, como los programas de compras públicas (escuelas, hospitales…etc.),. Las y los agricultores familiares se encuentran, en la mayoría de los casos, entre la población más vulnerable. Sin embargo, dado que no forman parte de los registros y bases de datos, muchos agricultores familiares no reciben ningún tipo de apoyo social.

Pero al mismo tiempo, las y los agricultores familiares han estado en primera línea desde el comienzo de la crisis, garantizando el acceso de los consumidores a alimentos saludables y de calidad. La agricultura familiar custodia el 75% de los recursos agrarios mundiales y produce el 80% de los alimentos (Putting Family farmers First to Eradicate Hunger. FAO, 2019).

Por lo tanto, considerando el nexo ineludible entre alimentación y agricultura familiar, la crisis de la Covid-19 pone sobre la mesa la necesidad urgente de fortalecer los sistemas y medios alimentarios locales basados ​​en la agricultura familiar.

El Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar (DNUAF) 2019-2028 es un instrumento concreto para definir medidas y acciones de corto, medio y largo plazo que mejoren la resiliencia, sostenibilidad, inclusividad y viabilidad de la agricultura familiar y ofrece un marco de colaboración facilitando la implementación de estas medidas.

Conviene recordar la Visión sobre la que se ha construido el Plan de Acción Global del DNUAF:

“Un mundo en el que prosperen sistemas alimentarios y agrícolas diversos, saludables y sostenibles, en el que comunidades rurales y urbanas resilientes disfruten de una alta calidad de vida con dignidad y equidad y sin hambre ni pobreza.

La agricultura familiar es esencial para hacer realidad esta visión”.

El Plan de Acción Global del Decenio establece como meta el desarrollo de 100 Planes Nacionales de Agricultura Familiar elaborados por los Gobiernos, en diálogo con las organizaciones de agricultores y/o los Comités Nacionales de Agricultura Familiar, para 2024. También contempla el desarrollo de 5 Planes de Acción Regionales y 7 Planes de Acción Subregionales sobre Agricultura Familiar.

Es el momento de acelerar la implementación del DNUAF y el desarrollo de Planes de Acción Nacionales y Regionales / subregionales sobre Agricultura Familiar en diálogo con las organizaciones de agricultores familiares y / o con los Comités Nacionales de Agricultura Familiar.

Planes de Acción Nacionales y Regionales/subregionales  del Decenio de la Agricultura Familiar en respuesta a la COVID-19  

Caminando hacia sistemas alimentarios más sostenibles, inclusivos y resilientes para afrontar nuevas crisis.

 

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